Construir y redactar esta realidad futura tiene que empezar por la "puesta en valor" del camino recorrido. Significa renovar la visión, la filosofía y los valores subyacentes.
Para ello es preciso soñar, pero también saber poner nombre y apellidos al esfuerzo de las empresarias que pusieron en marcha sus proyectos en tiempos, no tan lejanos, en que las mujeres necesitaban el permiso del marido o padre para trabajar y cobrar su propio salario, para abrir una cuenta en el banco, comprar coche o sacar el pasaporte.
Con un importante recorrido en estas dos décadas de historia y con la "insatisfacción permanente como motor de cambio", FEGA diseña su proyecto de futuro desde las premisas básicas:
¿Dónde estamos?
¿Qué cambiar?
¿Hacia qué cambiar?
¿Cómo provocar el cambio?